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PREMSA

17-1-2007: “Internet ha provocado el síndrome del enfermo informado”

Conclusiones del coloquio “Multimedia y medicina: cómo se tratan las noticias médicas en prensa, radio y televisión” celebrado en la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya



Ramon Trias propone hablar de “efectos adversos” i no de “errores médicos”



Internet ofrece a los pacientes mucha información médica y esta sobreinformación conduce a lo que podría llamarse “síndrome del enfermo informado pero no formado”. Así lo explicó el martes Miquel Vilardell, catedrático de medicina de la Universitat Autònoma de Barcelona, en el coloquio “Multimedia y medicina: cómo se tratan las noticias médicas en prensa, radio y televisión” que se celebró en la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya (RAMC). Ante esta realidad, los médicos han de orientar a los pacientes interesados sobre qué páginas web son fiables, puntualizó Francesc X. Solé, bibliotecario de la RAMC.



Este coloquio, que abría el calendario de actos del 2007 de la Academia, se organizaba en colaboración con la Asociación Profesional de Informadores de Prensa, Radio y Televisión (APEI-PRTV). Moderaron la sesión Francesc X. Solé y Jordi Arandes, presidente de l’APEI-PRTV. Para debatir sobre las relaciones entre médicos y periodistas, estaban, por un lado, los periodistas Joan Oliver, redactor del Avui; Màrius Beut, locutor de Cadena Cope, y Josep Cuní, presentador de TV3. Y por el otro: los académicos numerarios Ramon Trias, secretario de la RAMC; Ciril Rozman, catedrático de medicina interna y professor emérito de la Universitat de Barcelona, y Miquel Vilardell.



“Internet es la socialitzación completa de la información, pero no diferencia entre la información buena y la que no lo es”, añadió Cuní. Esto puede provocar que el paciente quiera ir más rápido que el médico, porque “vivimos en una sociedad de titulares”, con un ritmo rápido y acelerado. El hecho de que los pacientes estarán informados es una realidad que hay que aceptar y “el objetivo de los medios es que llegue a la consulta lo mejor informado posible”, puntualizó, Oliver.



Las nuevas tecnologías brindan nuevas posibilidades y “no somos lo bastante conscientes del alcance que tienen y que tendrán”, vaticinó Cuní. Además, la red permite buscar información, pero también convertirse en fuente emisora, a través de blogs y de foros, y “un testimonio en primera persona es más creíble que lo que dicen lo medios de comunicaicón”, según el periodista de TV3.



Rozman estableció una analogía entre la profesión médica y la periodística: “el interés primario de los médicos es el bienestar del enfermo y, el de los periodistas, dar información responsable”. Por esta razón, añadió, “Internet no es un medio de comunicación sino una tecnología de transmisión de conocimiento”, dado que hay mucha información no veraz. En este sentido, todos los ponentes coincidieron en la importancia de las fuentes a la hora de hacer información médica.



Errores médicos y efectos adversos

Otro tema que se trató fue la difusión en los medios de comunicación de los presuntos errores médicos y casos de mala praxis médica antes de que estos sean juzgados por los tribunales. Arandes recalcó la responsabilidad que comporta informar de salud. Trias cualificó de “inadecuada” la expresión “errores médicos” y propuso referirse a ellos como “efectos adversos”. “Cuando se habla de error médico parece que sólo los médicos se equivoquen y, de hecho, sobre estos efectos adversos, el error es mínimo”. Ante esta sugerencia, Cuní le respondió que no se puede pedir a los periodistas que se expresen en un lenguaje diferente del que se emplea en la calle.



Solé se preguntó por qué los casos de mala praxis salent tanto en los medios y, sin embargo, si la persona acusada sale exculpada se le da tan poca cobertura. Beut aseguró que esta información no llega a los medios y criticó que desde el colectivo médico no se informe suficientemente de las resoluciones de los casos. Trias alertó de que “se ha de ir con cuidado con la réplica, porque perpetúa el problema”.



Por otra parte, Rozman explicó que ahora “vivimos en un momento en le que se practica la medicina defensiva”. “La población está educada para reclamar sus derechos y no para respetar sus deberes como usuarios del sistema sanitario”. Y esto tiene dos inconvenientes: encarece la asistencia, porque “se hacen muchas exploraciones complementarias que no se harían de no existir el riesgo” de la denuncia y puede afectar al paciente, que puede padecer los efectos secundarios de estas exploraciones innecesarias. “Se tendría que volver a la confianza que havía en el medicina paternalista de los años 70”, recomendó Rozman.



Conclusiones

Se concluyó que la relación entre médicos y periodistas “es mejorable pero no es mala”. Los periodistas dominan “un oficio que tiene una técnica y los médicos dominan una ciencia que tiene un argot”, explicó Cuní, “y nos hemos de entender”. Finalmente, Solé propuso “que los temas médicos tratados sean valorados por los medios de comunicación y que se les dé la máxima difusión por el bien de la sociedad”.